Una batalla clave contra la desinformación para las elecciones Generales del 2024

Difundida por redes sociales, prensa, radio, televisión y de boca en boca, la desinformación puede desestabilizar los procesos políticos

22 enero 2024 |

Este año, cerca de la mitad de la población mundial votará en elecciones importantes. Los resultados afectarán la manera en que se gobernará el mundo en las próximas décadas.

Las acusaciones infundadas de fraude electoral han minado la confianza en la democracia. La inteligencia artificial ha potenciado las labores de desinformación y ha distorsionado la percepción de la realidad. Todo esto mientras las principales empresas de redes sociales han flexibilizado sus salvaguardas y reducido sus equipos electorales.

“Casi todas las democracias están bajo estrés, sin tomar en cuenta la tecnología”, dijo Darrell West, investigador sénior del Instituto Brookings, un laboratorio de ideas. “Cuando a eso le sumas la desinformación, simplemente se crean muchas oportunidades para causar problemas”.

La democracia, la cual se extendió por todo el mundo después de que terminó la Guerra Fría, enfrenta desafíos cada vez mayores en todo el mundo: desde migraciones masivas hasta alteraciones climáticas, desde desigualdades económicas hasta guerras.

En muchos países, la lucha por responder de manera adecuada a estos desafíos ha erosionado la confianza en las sociedades liberales y pluralistas y le ha abierto la puerta a los llamados de populistas y líderes autoritarios.

Los países autocráticos, con Rusia y China al frente, han aprovechado las corrientes de descontento político para impulsar narrativas que socavan la gestión y el liderazgo democrático, a menudo respaldando campañas de desinformación. Si esas iniciativas tienen éxito, las elecciones podrían acelerar el ascenso reciente de líderes de mentalidad autoritaria.

Fyodor Lukyanov, analista que dirige el Consejo de Política Exterior y de Defensa, un centro de investigaciones alineado con el Kremlin en Moscú, afirmó hace poco que 2024 “podría ser el año en que las élites liberales de Occidente pierdan el control del orden mundial”.

La desinformación -difundida por medio de las redes sociales, pero también de la prensa, la radio, la televisión y de boca en boca- corre el riesgo de desestabilizar los procesos políticos.

Operativos estatales
Entre las mayores fuentes de desinformación en las campañas electorales están los gobiernos autocráticos que tratan de desacreditar la democracia como modelo global de gobernanza.

Los últimos meses, varios investigadores y el gobierno de Estados Unidos han afirmado que es probable que Rusia, China e Irán intenten llevar a cabo operaciones de influencia para alterar los procesos electorales de otros países, incluidas las elecciones presidenciales estadounidenses de este año.

Un entorno político cada vez más polarizado y combativo está engendrando discurso de odio y desinformación, los cuales empujan a los votantes todavía más hacia cajas de resonancia aisladas.

“Estas conspiraciones se están arraigando entre la élite política, la cual utiliza estas narrativas para gustarle al público mientras degrada la transparencia, los controles y los equilibrios del sistema mismo que se supone deben defender”, escribieron investigadores de Pyrra, una empresa que monitorea las amenazas y la desinformación.

Según un informe de las universidades de Chicago y de Stanford, la inteligencia artificial “es prometedora para la gestión democrática”. Los chatbots enfocados en la política podrían informar a los electores sobre asuntos claves y conectar mejor a los votantes con los funcionarios electos.

La tecnología también podría ser un vector de desinformación
Lawrence Norden, quien dirige el programa de elecciones y gobierno del Centro Brennan para la Justicia, un instituto de políticas públicas, comentó que la inteligencia artificial podría imitar grandes cantidades de materiales de las oficinas electorales y realizar una difusión masiva.

A algunos expertos les preocupa que la mera presencia de herramientas de inteligencia artificial pueda debilitar la confianza en la información y permita que los actores políticos desestimen contenido real. Otros aseguraron que, por ahora, los temores son exagerados. La inteligencia artificial es “tan solo una de las muchas amenazas”, dijo James Lindsay, vicepresidente sénior del Consejo de Relaciones Exteriores, un laboratorio de ideas.

“No perdería de vista todos los medios tradicionales de sembrar información falsa o desinformación”, dijo.

Meta, YouTube y X, redujeron o reestructuraron los equipos responsables de mantener el bajo control de material peligroso, segpun un informe de Free Press, una organización activista. Algunas están ofreciendo nuevas funciones, como las emisiones privadas unidireccionales, las cuales son especialmente difíciles de monitorear.

Es muy probable que plataformas más nuevas, como Tik Tok, empiecen a desempeñar un papel más importante en el contenido político. Para enfrentarlos se necesita una estrategia proactiva, mucha gente y cerebros y salas de guerra.

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