Una Francia debilitada inicia ante Australia la defensa de su corona

Debilitada por las lesiones, la última de ellas las del Balón de Oro Karim Benzema, y muy rejuvenecida, la vigente campeona del mundo Francia comenzará el martes la defensa de su corona frente a Australia, en el Estadio Al Janoub a partir de las 19h00 GMT.

21 noviembre 2022 |

Ya en Doha, el delantero del Real Madrid, que arrastraba molestias musculares desde hace semanas, acabó rompiéndose en un muslo y abandonó la concentración de los ‘Bleus’.

El seleccionador Didier Deschamps decidió no llamar a ningún otro jugador, por lo que Francia afrontará la cita con 25 jugadores, aunque también es cierto que el sector ofensivo es el más poblado y el de más calidad en los ‘Bleus’ (Kylian Mbappé, Antoine Griezmann, Ousmane Dembélé, Kingsley Coman, Marcus Thuram, Randal Kolo Muani y Olivier Giroud).

Esto obligará a Deschamps a confiar en el trío atacante que llevó a los ‘Bleus’ al título en Rusia-2018, con Mbappé y Giroud como hombres más adelantados y Griezmann como enganche, aunque todas las miradas estarán centradas en el atacante del París SG.

“Es verdad que Kylian era muy joven hace cuatro años, pero ya hizo cosas muy importantes y en este tiempo ha progresado, ha madurado y es mucho más reconocido a nivel mundial. No tiene más responsabilidad que otros en el grupo, pero él tiene la capacidad de marcar diferencias”, declaró Deschamps en la conferencia de prensa previa al duelo.

Medular sin experiencia mundialista

El problema para el técnico no es sólo la baja de Benzema, sino la larga lista de lesiones que acumula Francia: N´Golo Kanté, Paul Pogba, Christopher Nkunku, Presnel Kimpembe y Mike Maignan. Salvo este último, suplente del capitán Hugo Lloris, tenían reservados muchos minutos en este Mundial.

Las bajas supondrán que Deschamps tenga que confeccionar un equipo con mezcla de veteranos y jóvenes experimentados, especialmente en la medular, donde ninguno de los centrocampistas del actual plantel estuvo hace cuatro años en Rusia.

En defensa, el quebradero de cabeza para el seleccionador galo es el estado de forma del central Raphaël Varane, que se ha ejercitado al margen del grupo en los últimos días. Con la baja de Kimpembe ya confirmada, la eventual ausencia del actual jugador del Manchester United, aunque parece que estará recuperado, obligaría a Deschamps a poner de entrada una pareja inédita en el centro de la defensa.

En un grupo D que comparte con Dinamarca, Túnez y Australia, este primer partido ante el equipo oceánico (aunque compite por la zona asiática).

Sin estrellas en el equipo y tras una dificultosa clasificación en el repechaje (dejando fuera a Perú), los ‘Socceroos’ confían en el bloque para tratar de competir con los dos equipos europeos, favoritos en esta llave para lograr el pase a los cruces.

La táctica y el estilo conservador del técnico Graham Arnold le han valido muchas críticas en su país, las esperanzas recaen en el mediapunta del Celtic Aaron Mooy, uno de los escasos jugadores conocidos en el extranjero, sobre todo el domingo, cuando el seleccionador no podrá contar con Martin Boyle, el otro jugador clave en el sector ofensivo.

La maldición del campeón

Un jugador a seguir será Garang Koul, de apenas 18 años y jugador del Newcastle a partir de enero, pero se trata de un futbolista inexperimentado, como lo demuestra el hecho de que no ha llegado a debutar en la League-A australiana.

Sin la generación dorada de 2006 (Viduka, Kewell, Cahill, Schwarzer, etc), Australia parece tenerlo muy difícil para igualar los octavos de final en Alemania, su mejor resultado.

Pero los ‘Bleus’ también tendrán que luchar contra la maldición que parece perseguir a los campeones en las últimas ediciones. Ni Italia en 2010, ni España en 2014, ni Alemania en 2018 superaron la primera fase apenas cuatro años después de levantar la Copa. Y Francia ya lo vivió en 2002, cuando la generación de Zinedine Zidane quedó apeada a las primeras de cambio tras ofrecer a los ‘Bleus’ su primera estrella. Y el último país que logró conservar el título fue... ¡el Brasil de Pelé en 1962!

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